El Martes 11 de Septiembre aproximadamente a las 9:00 a.m. hora local
se produjo en Nueva York el comienzo del peor de los atentados ocurridos
en Estados Unidos desde Pearl Harbor. A partir de ese mismo instante el
caos se apoderó de la economía mundial. La globalización de la
información provoca, en tiempo real, el mismo efecto en lugares muy
distantes del planeta. Nos negamos a creer que está pasando y repetimos
una y otra vez el mismo gesto ante las mismas imágenes. La incertidumbre
era total y nadie se atrevía a dar una hipótesis sobre lo que podría
ocurrir de ahí en adelante en materia económica y política.
Los economistas buscaban en vano precedentes que ayudaran a evaluar el
impacto potencial en la economía de una crisis como ésta. El
acontecimiento más reciente comparable es la Guerra del Golfo que
provocó la recesión de 1990-91. Pero algunos analistas consideraron que
esta crisis tendrá efectos más devastadores en los EE.UU., ya que la
pérdida de la confianza se vio agravada por las víctimas humanas
registradas en territorio norteamericano.
Ningún operador financiero ni ningún analista de ningún banco en todo el
mundo sabía qué iba a suceder en las Bolsas. "Todo lo que se puede decir
es que el mundo va a ser un sitio diferente a partir de hoy. Es
imposible predecir qué va a pasar a partir de ahora", dijo un
intermediario financiero en Londres. "Se trata del caos más absoluto",
dijo Robin Bhar, un analista de metales y otros productos en el banco
londinense Standard Bank. Las repercusiones a mediano y largo plazo de
los ataques terroristas en Nueva York y Washington son impredecibles y
dependerán, en gran parte, de la respuesta que dé el Gobierno de Estados
Unidos, explicaron los analistas financieros consultados por las
agencias en una primera valoración de urgencia.
Los primeros momentos fueron los peores. Los inversionistas, convencidos
de que las bolsas de todo el mundo se aprestaban a vivir una hecatombe,
juzgaron que el periodo de inestabilidad mundial, tanto político como
financiero, que se había abierto tras el ataque a Estados Unidos hacía
impredecible la situación en las próximas semanas. Buscaban deshacerse
de sus acciones a cualquier precio para colocar el dinero en puertos más
seguros: deuda pública europea (especialmente la de Alemania), bonos del
Tesoro, oro, y monedas como el franco suizo, tradicional refugio del
dinero en momentos de incertidumbre.
"El dólar puede dejar de ser la moneda refugio que ha demostrado ser
durante décadas, al comprobarse que EE.UU. es vulnerable al terrorismo,
y los inversores buscarán otras divisas, como el franco suizo" fueron
las palabras de Norbert Walter, economista jefe del Deutsche Bank.
Además, pronosticaba que los atentados en Estados Unidos perjudicarán al
consumo y acelerarán el camino hacia la recesión en ese país en el
tercer trimestre de este año.
En Francfort, el índice principal se desplomó más de un 9% en pocos
minutos. Lo mismo sucedía en el resto de bolsas del Viejo Continente,
ante el miedo generalizado a que la inestabilidad se extendiera en los
próximos días, lo que abría un panorama de consecuencias todavía
impredecibles. En todas ellas, el pánico fue de una magnitud desconocida
hasta ahora.
América Latina se vio igualmente afectada, la fuerte depreciación de los
principales índices activó el mecanismo conocido como cortocircuito, por
el cual las negociaciones son suspendidas como forma de prevención ante
las turbulencias financieras. La Bolsa mexicana de Valores suspendía sus
operaciones a las 9:18 horas, después de perder el 5,16%, hasta los
5.554,10 puntos. Sao Paulo y Buenos Aires tomaban la misma decisión,
después de que sus principales índices bajaran el 9,17% y el 5,17%,
respectivamente.
En Europa las bolsas permanecieron abiertas con descensos superiores al
6%. Gabriel Domínguez, responsable de la bolsa de Madrid, indicó
posteriormente que las bolsas europeas habían acordado mantener los
mercados abiertos a pesar de las fuertes caídas que estaban sufriendo,
añadiendo que no ocurría algo similar desde la segunda guerra mundial.
Al cierre del día Milán sufrió una fuerte pérdida del 7,42%, París se
desplomó un 7,39%, Francfort un 8,49%, Londres un 5,72% y Madrid perdió
un 4,64%. Y el euro ganaba casi un 2% frente al dólar. El sector mas
golpeado fue el de los seguros, las aseguradoras más castigadas en toda
Europa fueron Munich Re (la mayor del mundo) con una caída del 18%, Axa
se desplomó un 13,3% y Royal.
En la otra cara de la moneda se encontraba el petróleo y las empresas
que lo comercializan que subieron como la espuma en los mercados, como
consecuencia del temor por una represalia estadounidense en oriente
medio, zona en la que se refugia el enemigo número uno de Estados
Unidos, Osama Bin Laden, principal sospechoso de los atentados. Lo que
representaría la posibilidad de contratiempos en el suministro del
crudo. "Las petroleras están ganando y las aseguradoras se hunden, eso
es obvio. Pero todo el resto está sujeto a la situación política, y como
no sabemos qué va a pasar, estamos vendiendo todo lo que se puede
vender", dijo otro intermediario financiero europeo.
El precio del barril "brent"(el petróleo que proviene del Mar del Norte)
se disparó en el mercado de Londres tan solo unos minutos después de
conocerse que el primer avión se estrellaba contra las Torres Gemelas.
En tan solo unos minutos el precio del barril brent en Londres (mercado
petrolífero de referencia en Europa) subía en 3,55 dólares (13%), hasta
los 31, el mayor aumento de precio que se produce en un solo día desde
1998.
El New York Mercantile Exchange, el mayor mercado de energía del mundo,
cerró poco después de las explosiones y no hubo cotización.
Las mayores petroleras del mundo también subían, casi sin excepción,
entre un 2% y un 6%. En la Bolsa de Madrid, Repsol YPF era el valor que
más ganaba en el día, un 4,59% al cierre, hasta los 18,44 euros. Cepsa,
por su parte, aumentaba un 2,54%, hasta los 11,70 euros. Y en Londres,
BP Plc., la tercera petrolera más grande del mundo, se llevaba el premio
gordo, su cotización aumentó un 6,20%, a 5,96 libras. Royal Dutch
Petroleum Co., propietaria del 60% de la segunda compañía del mundo
(Royal Dutch Shell), ganó en la Bolsa de Amsterdam un 2,92%, hasta los
61,30 euros. En París, Total Fina Elf aumentaba un 2,75%, hasta los 159,
60 euros. La única petrolera que cayó fue la italiana ENI, que perdió un
0,28%, hasta los 14,26 euros. Las compañías estadounidenses Exxon Mobil,
Texaco y Chevron no llegaron a cotizar.
En total, las grandes petroleras cerraron con ganancias cercanas al 4%
como media. La especulación desató las críticas del secretario general
de la OPEP, Alí Rodríguez, que criticó a quienes "hacen fiesta hasta en
las peores tragedias". En todo caso, el cartel garantizó el suministro
de crudo
Los analistas coincidían en que es muy probable que los precios del
crudo siguieran aumentado mientras durase la incertidumbre internacional
creada por este atentado. "El factor miedo es inmenso", afirmó al canal
Bloomberg Shelley Mansfield, analista especializada en energía de la ADM
Investor Services International. La última gran subida del brent en un
solo día se produjo el 23 de marzo de 1998, cuando el crudo se disparó
un 13,77% después de que nueve de los 11 miembros de la OPEP se
comprometieran a bajar su producción en más de un millón de barriles al
día. Esta alza en los precios se suma a la que se produjo en los
primeros días de Septiembre debido al conflicto en oriente medio.
Para el día siguiente Wall Street y el Nasdaq permanecían cerrados por
segundo día consecutivo. El euro cedía parte de sus ganancias del día
anterior al situarse hacia el mediodía en Europa en los 0,9047 dólares.
Debido al anuncio hecho por La Reserva Federal de EE UU y el Banco
Central Europeo (BCE) sobre la inyección de todo el dinero necesario
para evitar un colapso de los mercados.
Efectivamente, para el Jueves 13 de Septiembre, El Banco Central Europeo
(BCE) y la Reserva Federal estadounidense (Fed) se aliaron para calmar
los mercados financieros internacionales, ambos organismos acordaron
inyectar 50.000 millones de dólares cada uno en préstamos para
garantizar las necesidades de liquidez de los bancos. Según el acuerdo,
el banco central estadounidense pone a disposición del BCE 50.000
millones de dólares. A cambio, éste se compromete a poner a disposición
de los bancos estadounidenses la misma cantidad en euros en un plazo de
30 días. El BCE distribuirá el dinero a cada uno de los bancos
nacionales que integran el sistema monetario europeo en función de sus
necesidades de liquidez en la divisa norteamericana.
El Consejo de Gobierno del BCE, reunido en Francfort, mantuvo su
compromiso claro por hacer lo necesario para que la solidez y la
fortaleza del sistema económico estadounidense no se vean perjudicadas.
Esa declaración se materializó en menos de 24 horas con una nueva
inyección de capital por 63.000 millones de dólares en los mercados para
evitar situaciones de pánico en el sistema de pagos. El Banco de Japón
aportó otros 17.000.
Las dosis de capital inyectadas para las entidades financieras muestran
la determinación de las autoridades monetarias en las dos orillas del
Atlántico por evitar que se produzca una catástrofe económica global.
El Viernes 14 el congreso estadounidense decide dar carta blanca al
presidente George W. Bush para emplear la fuerza tras la masacre del
Martes. Todas las Bolsas europeas se hundieron a mínimos de tres años,
con caídas superiores al 4%, ante la amenaza de venganza lanzada por
Afganistán, que da cobijo al principal sospechoso de la masacre del
martes, en caso de un ataque de Washington. Londres cayó un 3,80%;
París, un 4,97%; Francfort, un 6,29%, Madrid cayó otro 4,85% y Amsterdam
encabezó la lista con una bajada del 7,25%. La Bolsa de São Paulo
también caía más del 5%.
El barril de brent para entrega en octubre subió un 5%, hasta rozar los
30 dólares, en el mercado de futuros de Londres. El precio ha aumentado
un 8% desde el día de los ataques.
Ante las malas perspectivas económicas, los inversores siguen
refugiándose en valores seguros, como el oro, que subió otro 1,5%.
"Ahora mismo hay muchas dudas y el comportamiento de los mercados es
aleatorio", explican en Analistas Financieros Internacionales. Hace dos
décadas los dólares y los bonos estadounidenses sustituyeron al oro como
el instrumento de inversión más recio, pero las consecuencias de los
atentados en la economía estadounidense han devuelto la pasión por el
metal dorado.
El dólar, símbolo de la mayor potencia económica, perdió fuerza frente
al euro y el yen y se cotizó a su nivel más bajo desde los últimos seis
meses (1 euro = 0.9247 dólares). El dólar se ha devaluado un 3% desde el
día de los atentados. Para este momento, los bancos centrales de EE UU,
Europa y Japón han inyectado más de 180.000 millones de dólares en la
última semana para garantizar la liquidez de los bancos.
Paul Krugman, profesor de economía de la universidad de Princeton
(EE.UU.), se pronunció el Sábado 15. Según él (que entre otras fue el
único que predijo la crisis asiática), "la economía estadounidense en
tan grande que las escenas del día 11, a pesar de lo abrumadoras que
resultan, son sólo un pinchazo". "Nadie ha cifrado todavía los daños
económicos, pero me sorprendería que las pérdidas fuesen superiores al
0,1% de la riqueza de Estados Unidos, algo comparable a los efectos
materiales de un gran terremoto o huracán".
Para Krugman, contrario a lo que la gente piensa, estos ataques pueden
tener dos efectos positivos:
Primero: La reconstrucción de los edificios puede generar inversión por
parte de las empresas, la que había caído provocando la ralentización de
la economía. Además, Si la gente se apresura a comprar agua embotellada
y alimentos enlatados, eso en realidad impulsará la economía. Durante
unas semanas es posible que los horrorizados estadounidenses no estén de
humor para comprar nada más que lo necesario para las necesidades
básicas. Pero, una vez pasada la conmoción, es difícil creer que el
gasto de consumo se vea muy afectado.
Segundo: el atentado abre las puertas a algunas medidas sensatas para
luchar contra la recesión. En las últimas semanas ha tenido lugar un
acalorado debate entre los liberales respecto a si defender o no la
clásica respuesta keynesiana a la recesión económica, un aumento
temporal del gasto público. Había argumentos económicos convincentes a
favor de dicha medida, pero existía la duda de que el Congreso se
pusiese de acuerdo respecto a cómo gastar el dinero a tiempo para ser
útil; y había también la certeza de que los conservadores se negarían a
aceptar dicha medida a no ser que estuviese unida a otra ronda de
irresponsables reducciones fiscales a largo plazo. Ahora parece que
realmente conseguiremos un rápido aumento del gasto público,
independientemente de lo trágicas que sean las razones.
Pero estas predicciones no serían tan ciertas ya que no se preveía el
terrorismo por medio del anthrax, ni nuevas amenazas de ataques, ni el
temor de la gente a volar, a salir a los centros comerciales, etc. En
fin; parece que el efecto terrorista fue menospreciado. Una ilustración
para esto podría ser la mínima celebración del día del Halloween; o la
reducción de los gastos en turismo, sector que para comienzos de
Diciembre presenta pérdidas semanales por 3.000 millones de dólares.
La reapertura de Wall Street se esperó con ansiedad hasta el Lunes 17,
un cierre de cuatro días que no se presentaba desde hace 68 años.
Krugman también se pronunció al respecto afirmando que "está bien que
nuestros mercados hayan permanecido cerrados unos días, dando tiempo a
los inversores para tranquilizarse". Se esperaban pérdidas, aunque
reducidas por el apoyo institucional.
De todas formas, la Bolsa de Estados Unidos podría reflejar las pérdidas
de los miles de empresas extranjeras. Los títulos europeos que cotizan
en las bolsas norteamericanas (Nyse y Nasdaq) deberán reflejarse en los
mercados estadounidenses después del duro ajuste que han sufrido en esta
semana. Por ejemplo, Telefónica cerraba su cotización del pasado lunes
en 11,1 euros, mientras que el pasado viernes se negociaba ya a un euro
menos (10,11 euros). Esta caída debe incorporarse automáticamente al
mercado norteamericano. Una operación que el arbitraje se encarga de
hacer de forma muy eficiente, ya que no tendría sentido vender títulos
de la operadora española más caros en Wall Street que en la Bolsa
española.
Sin lugar a dudas, las grandes damnificadas fueron las empresas de
transporte aéreo que inmediatamente vieron caer sus acciones, sus costos
se pueden ver seriamente afectados por las subidas del petróleo y el
miedo de la gente a volar parece que no se va a desvanecer tan rápido
como se pensaba. Las fuertes pérdidas que se arrastraban a lo largo de
todo el año, centradas en las empresas de telecomunicaciones y
tecnológicas, se han trasladado, tras el atentado, al conjunto del
mercado, con especial incidencia en sectores ligados con la aeronáutica,
el turismo y los seguros. Así, en este mes, el mercado brasileño
registra el mayor descenso, con una caída del 21,85% en su índice
Bovespa, seguido muy de cerca por el mercado alemán, que ha dejado el
20,6% de su valor. Lógicamente, los mercados norteamericanos aparecen
como los menos castigados al haber cerrado sus puertas tras los ataques
terroristas. Así, el índice Dow Jones sólo ha caído el 3,45% en
septiembre y el 10,95% en el año. Por su parte, el tecnológico Nasdaq
lidera las pérdidas de las principales plazas mundiales al caer en el
ejercicio el 41,6%. Mal panorama para el Nasdaq cuando ahora el dinero
mostrará aún una mayor aversión al riesgo.
Lo cierto es que los atentados terroristas deterioraron la confianza de
los consumidores y de las empresas; elevaron el precio del petróleo;
produjeron fluctuaciones imprevisibles en los tipos de cambio, lo que
agrava el debilitamiento económico y dificulta establecer tareas
acertadas para la recuperación; acentuaron la incertidumbre y la
aversión al riesgo.
Las previsiones para Europa también cambiaron debido a la baja en el
comercio mundial y la erosión de la confianza. Obviamente que le
recesión de Estados Unidos, acelerada por los atentados del 11 de
Septiembre, va a perjudicar a América Latina, principalmente en sus
exportaciones hacia el que representa su principal socio comercial.
NOTAS:
“EE. UU. SUFRE EL PEOR ATAQUE DE SU HISTORIA | 11 DE SEPTIEMBRE”. EL
PAIS, ESPECIALES. “El pánico dispara el precio del petróleo, que supera
los 30 dólares en unos minutos. La OPEP culpa a los especuladores de
hacer fiesta en las peores tragedias”. EL PAÍS | Madrid. 12 DE
SEPTIEMBRE.
“EE UU SUFRE EL PEOR ATAQUE DE SU HISTORIA | 11 DE SEPTIEMBRE”. “Al
borde de la recesión”. PRISACOM | Madrid. 12 DE SEPTIEMBRE.
“EE UU SUFRE EL PEOR ATAQUE DE SU HISTORIA | 11 DE SEPTIEMBRE”. “Las
bolsas de todo el mundo se hunden por el temor a un colapso económico
Wall Street y el Nasdaq permanecen cerrados por segundo día consecutivo”
EL PAÍS | Madrid. 12 DE SEPTIEMBRE.
“TEMOR A LA RECESIÓN”. “Europa y EE UU inyectan dinero a la banca para
calmar los mercados. Acción concertada de los bancos centrales para
garantizar la liquidez financiera tras los ataques”. EL PAIS.ES. Viernes
14 de Septiembre de 2001. SANDRO POZZI | Bruselas.
“Después del Horror”. EL PAIS.ES. Sábado 15 de Septiembre de 2001. Paul
Krugman, profesor de economía en la universidad de Princeton, Estados
Unidos.
“3000 Millones de dólares. Pérdidas semanales del turismo en Estados
Unidos”. PORTAFOLIO. Diciembre 2 de 2001.
“La Amenaza del Conflicto Bélico Provoca el Derrumbe de Todas las
Bolsas. Los Mercados Europeos Caen a Mínimos de Tres Años ante la
Posibilidad de una Escalada de Violencia en Oriente Próximo”. “LAS
CONSECUENCIAS DEL CONFLICTO”. EL PAIS.ES. Sábado 15 de Septiembre de
2001.
“Globalización del Terror”. EL PAIS.ES. Felipe González,
expresidente del gobierno español. Sábado 15 de Septiembre de 2001.
“Temor en los Inversores. Los Mercados Afrontan con Ansiedad la
Reapertura de Wall Street tras los Atentados”. EL TIEMPO.ES. Luis
Aparicio y Cristina Galindo. Lunes 17 de Septiembre de 2001.
“OCDE Contempla Recesión Mundial” LA REPUBLICA. Resumen Agencias.
Diciembre 2 de 2001.
“La Guerra ¿Es por el Terrorismo?”. PORTAFOLIO. Noviembre 26 de 2001.
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